Mucho más que un burruño: Javier Arce.

Nada más entrar en la Galería Max Estrella, te sorprenderá observar que las paredes están, como todas las piezas allí expuestas, estrujadas. Sí, como suena. Javier Arce, uno de los artistas más reflexivos, originales y despiertos del panorama español, ha cubierto las paredes con papel irrompible estrujado, creando un ambiente extraño, frío, creativo, sorprendente, casi irreal. Entre estas cordilleras de papel surgen cuatro enormes copias de cuatro famosísimas obras de Goya, tan arrugadas y estrujadas como las paredes de la galería. Las piezas expuestas son copias hechas con rotulador negro situadas A mil cuatrocientos metros de los rectificados, esto es, a mil cuatrocientos metros de sus originales en el Museo del Prado, parte de las 14 obras que decoraban la finca de la hoy famosísima “Quinta del Sordo” de Goya, totalmente arrugadas, pero absolutamente reconocibles, como una fotocopia desechada y despreciada, réplica sin embargo del original.

A esta colección de cuatro obras en gran escala siguen otra serie de pequeñas copias arrugadas del ciclo “Los Desastres de la Guerra” de Goya, dispuestos de dos en dos, la copia, y la propia interpretación y apropiación de la imagen llevada al absurdo.

Es imposible finalizar el recorrido de esta serie de copias sin percatarse de la intención del autor,

sin comprender que Javier Arce tenía un propósito diferente del meramente estético al proyectar esta exposición.  En ningún momento quiso ocultar la ironía y crítica que desprenden estas imágenes situadas a frente a su original, que es a su vez copia, y que es a su vez versión arrugada de otra obra que es, al fin de al cabo, otro simple papel.

Y es que Arce a lo largo de toda su trayectoria artística ha estado mucho más preocupado por el “para qué  y por qué” que por el “qué” de la obra de arte. Esta serie de cuadros, que completa series anteriores de “Burruños” de nuestras más famosas piezas (como el Guernica Estrujado o la Capilla Sixtina), reflexiona sobre el valor del arte y sobre el valor de las piezas particulares, del original, en sí y dentro de la simbología cultural hoy en día.

El artista ha buscado a lo largo de su trayectoria estudiar el el valor de una obra como obra de arte, estudiando, por ejemplo, el radical cambio de perspectiva del público al situar la misma obra de arte dentro de la tienda de regalos en vez de en la pared del museo, metida dentro de una bolsa de basura, o, como en este caso, estrujada, lista para usar y tirar.

En este caso el artista va más allá, estrujando incluso las paredes de la Galería, para hacernos reflexionar incluso sobre el sentido mismo de

la galería, convertida, gracias a la mano de Arce, en algo no diferente a un desecho.

Hermosa. Inteligente. Original. Estimulante. Merecedora absolutamente de una visita. Un ejemplo de cómo hacer arte haciendo protesta, y hacer de la protesta arte. (Así sí.)

En la Galería Max Estrella, hasta el 8 de Mayo. Para más información, pincha aquí.

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